Agentes del Departamento Antisecuestros Norte de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) detuvieron en los últimos días a un comisario de la Policía de Tucumán, acusado de haber participado en un secuestro extorsivo en la capital de esa provincia en complicidad con otros dos efectivos que ya habían sido arrestados previamente.
El comisario sospechado fue identificado como G.E.M., de 49 años, según comunicó el medio Infobae. El hecho por el que se lo investiga sucedió la medianoche del 23 de febrero pasado, cuando la víctima, identificada como L.G., fue secuestrada en su domicilio en el barrio “El Portal del Parque”, de San Miguel de Tucumán.
Según las denuncias y declaraciones recabadas por la Fiscalía Federal N°2 de Tucumán, a cargo del fiscal José Agustín Chit, todo comenzó cuando un hombre que se hacía llamar “Rafael” se contactó a través de WhatsApp con L.G. con el pretexto de comprarle 20 gramos de flores de cannabis por $30.000 pesos. Ambos acordaron reunirse en la vivienda de la víctima, adonde los secuestradores llegaron en un automóvil Renault Megane gris. De acuerdo a las fuentes, al verse las caras, “Rafael” entregó $20.000 a L.G. y lo convenció de que el resto del dinero estaba en el vehículo estacionado en la calle. Sin sospechar el engaño, la víctima salió de su casa para tomar el supuesto saldo, momento en el cual fue reducido por varios hombres armados que lo forzaron a ingresar al coche, privándolo de su libertad.
Durante el secuestro, los delincuentes se comunicaron con el hermano de L.G. para indicarle que su familiar sería llevado a la Sede de la Jefatura de Zona III de la Policía de Tucumán y para proporcionarle un número telefónico con el fin de negociar el rescate. Poco después, fue la madre de la víctima quien se contactó con los secuestradores y logró la liberación de su hijo luego de pagar $250.000. Posteriormente, la Fiscalía Federal ordenó una serie de allanamientos que resultaron en la detención de dos policías de la provincia.
La PFA intervino en la investigación y llegó a un sospechoso: G.E.M., conocido en su entorno como “Guillermina”. Según la acusación, era el encargado de las negociaciones para la liberación de la víctima. A partir de las pruebas recabadas, el juez José Manuel Díaz Vélez, del Juzgado Federal N°1 de Tucumán, ordenó un allanamiento en el domicilio del comisario, que había sido vigilado por los investigadores en el Barrio Policial IV de San Miguel de Tucumán. Así, G.E.M. quedó detenido. En el procedimiento, además, los agentes federales incautaron varios elementos de interés para la causa, como teléfonos celulares, chips, agendas, cámaras, dispositivos de almacenamiento digital, armas y municiones de diversos calibres.





