Científicos del CONICET y la Universidad Austral encontraron que la exposición controlada a una molécula inflamatoria fortalece las células encargadas de producir insulina.
En su estudio publicado en una revista científica, el equipo liderado por Perone y Sétula evidenció que un estímulo con dosis muy bajas de IL-1β hace que las células beta pancreáticas adquieran mayor resistencia a situaciones inflamatorias posteriores.
El hallazgo rompe con la idea de que esta molécula es siempre dañina: en lugar de destruir, puede activar defensas celulares, lo que redefine el papel de la inflamación en la diabetes.
Los investigadores resaltan que este mecanismo podría usarse para diseñar fármacos que fortalezcan la capacidad de producción de insulina, con beneficios potenciales para millones de personas que viven con la enfermedad.





