Diego García se desmayó cuando escuchó la sentencia que lo condenó por abuso sexual. Tras ser asistido, quedó detenido bajo modalidad domiciliaria y el fallo provocó repercusiones inmediatas en el fútbol uruguayo.
El momento de la lectura del veredicto fue tan tenso como inesperado. Apenas se anunció la pena, García perdió el conocimiento y cayó al suelo ante la mirada del tribunal y de los presentes. Personal médico debió asistirlo antes de continuar con el procedimiento formal de detención.
La Justicia dispuso que, debido a cuestiones procesales y la ausencia de antecedentes, la pena sea cumplida inicialmente bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica. La medida generó debate, aunque los jueces señalaron que la sentencia es de carácter efectivo y que la modalidad podría modificarse según el avance de las apelaciones.
La noticia repercutió de inmediato en el fútbol uruguayo, donde Peñarol resolvió cortar vínculos con el jugador. La reacción del acusado y las consecuencias deportivas reforzaron la magnitud del impacto público del caso.





