El panorama jurídico del hermano del monarca se complica mientras los fiscales analizan las pruebas recolectadas en la causa Epstein.
Tras ser puesto bajo custodia, el equipo legal del Príncipe Andrés trabaja contra reloj para definir su estrategia de defensa. Si bien en el pasado el duque logró cerrar una demanda civil mediante un acuerdo económico, el arresto actual responde a una instancia penal de la que no existen antecedentes similares en la realeza moderna.
Los cargos potenciales se derivan de su presunta vinculación con los abusos ocurridos en el marco de la red de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. La justicia está evaluando documentos y registros de vuelo que sitúan al príncipe en lugares y momentos clave donde se habrían perpetrado delitos contra menores de edad.
La detención sugiere que la fiscalía ha encontrado méritos suficientes para sospechar de una conducta criminal. En caso de avanzar el proceso, el Príncipe Andrés podría enfrentarse a un juicio que pondría al descubierto los detalles más oscuros de su vida privada y sus vínculos con el jet-set internacional involucrado en el escándalo.





