El tributo que encarecía vehículos de gama media y alta deja de aplicarse y el mercado automotor espera un reacomodamiento de precios.
Después de más de una década en vigencia, cae el llamado impuesto al lujo para autos, una carga que con el tiempo terminó alcanzando a modelos que originalmente no estaban pensados como “premium”, debido a la inflación y la suba generalizada de valores.
La medida podría generar una baja en los precios de algunos 0 km que estaban afectados por el gravamen, además de ordenar la oferta de versiones y equipamientos que muchas marcas habían modificado para evitar el salto impositivo.
De todos modos, el impacto final dependerá de variables como el tipo de cambio, los costos de importación y la estrategia comercial de las automotrices, por lo que el mercado sigue de cerca cómo se reflejará la decisión en las listas de precios.





