La UNQ explica la importancia de contar con modelos digitales y biológicos para estudiar tumores fuera del cuerpo humano.
El concepto de «atlas» en ciencia ha evolucionado. Ya no se trata solo de mapas geográficos, sino de bibliotecas biológicas. El Dr. Daniel Alonso (UNQ) explica que una línea celular consiste en células cancerosas cultivadas en laboratorio que pueden crecer de forma indefinida. El nuevo atlas internacional reúne 590 de estos modelos, específicamente de ratón, para facilitar el estudio in vivo.
Estos modelos son fundamentales porque permiten «imitar» la enfermedad humana en roedores de manera muy precisa. Al trasplantar estas células, los científicos pueden observar no solo el crecimiento del tumor, sino también cómo responde el sistema inmune y cómo circulan los fármacos por el organismo, algo imposible de replicar únicamente en un tubo de ensayo.
El valor añadido de este nuevo atlas publicado en Nature es su accesibilidad. Al ser una plataforma online, cualquier laboratorio del mundo puede consultar los datos genéticos y el comportamiento de estas líneas celulares. Esto evita la duplicación de esfuerzos y permite que la comunidad científica concentre sus recursos en encontrar curas más eficientes.





