En un giro inédito del conflicto lácteo, los empleados vigilan las plantas de Lehmann y Totoras para evitar el retiro de maquinaria e insumos tras cuatro meses de salarios adeudados.
El conflicto laboral en la industria láctea santafesina ha escalado a niveles de tensión extrema. Integrantes de la Asociación Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) mantienen una guardia permanente en las instalaciones de Lácteos Verónica para resguardar los activos de la firma. Los trabajadores denuncian que los empresarios no aparecen desde hace meses y que la única forma de garantizar el cobro de sus haberes es controlando el stock de quesos terminados que aún permanece en las cámaras de frío.
La planta de Lehmann se ha convertido en el epicentro de la resistencia, donde se mantiene encendida la caldera con el único fin de conservar los productos almacenados. Domingo Possetto, titular de la seccional Rafaela de Atilra, manifestó que no permitirán el retiro de ninguna maquinaria ni remesa de alimentos si no existe un compromiso real de cancelación de la deuda laboral. Mientras tanto, el gobierno provincial asiste a las familias afectadas con ayuda alimentaria, aunque reconoce que se trata de un paliativo temporal ante una crisis de índole privada.
El futuro legal del conflicto también genera roces, ya que existen versiones sobre un intento de la empresa por trasladar el caso a los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el gremio rechazan esta posibilidad, alegando que tanto las plantas como los trabajadores pertenecen a la provincia de Santa Fe. Con el inicio de marzo, se esperan nuevas definiciones judiciales que podrían determinar si Lácteos Verónica logra una reestructuración que salve los puestos de trabajo o si el conflicto termina en un cierre definitivo.





