La histórica empresa alimenticia confirmó que la fabricación de una variante de su emblemática golosina se realiza en el gigante asiático debido a ventajas competitivas y tecnológicas.
La firma Georgalos, una de las compañías más tradicionales del sector de golosinas en Argentina, confirmó recientemente que una parte de la producción de su marca Flynn Paff se está llevando a cabo en China. Según explicaron desde la dirección de la empresa, esta decisión responde a una estrategia de optimización de procesos y a la búsqueda de estándares internacionales de competitividad. La medida afecta específicamente a una de las versiones de la golosina, mientras que el grueso de su catálogo continúa procesándose en las plantas nacionales.
El traslado de parte de la cadena productiva al mercado asiático permite a la compañía acceder a tecnologías de envasado y materias primas que resultan fundamentales para mantener el precio final al consumidor en un contexto económico volátil. Desde Georgalos subrayaron que, aunque la fabricación sea externa, el control de calidad y la receta original se mantienen bajo estrictos protocolos diseñados en Argentina, garantizando que el producto final conserve las características que lo hicieron popular.
Esta noticia ha generado un debate sobre la competitividad de la industria local y los desafíos que enfrentan las PyMEs y grandes empresas argentinas para producir a gran escala. No obstante, la empresa aclaró que esta alianza estratégica con proveedores chinos no implica un cierre de sus instalaciones en Córdoba o Buenos Aires, sino que busca complementar la oferta para asegurar el abastecimiento en el mercado interno y proyectar futuras exportaciones regionales.





