Este 8 de septiembre se cumplen 35 años del femicidio de María Soledad Morales, la joven de 17 años asesinada en Catamarca por “hijos del poder”. El caso destapó una trama de encubrimiento judicial, abuso de poder e impunidad que conmocionó a toda la Argentina.
El femicidio de María Soledad Morales ocurrió en 1990 y se convirtió en uno de los casos más emblemáticos del país. La joven, estudiante secundaria del Colegio del Carmen y San José, fue vista por última vez al salir de una fiesta de egresados. Días después, su cuerpo apareció en un descampado con signos de abuso, tortura y violencia extrema.
La investigación reveló la participación de jóvenes vinculados a familias poderosas de Catamarca. La escena del crimen fue alterada por orden de un comisario, padre de uno de los implicados, y el proceso judicial estuvo atravesado por maniobras de encubrimiento. A pesar de las irregularidades, Guillermo Luque y Luis Tula fueron condenados años después, en un segundo juicio.
La reacción social fue inmediata: miles de personas marcharon en silencio por las calles catamarqueñas exigiendo justicia. Las movilizaciones fueron encabezadas por la hermana Martha Pelloni, rectora del colegio de María Soledad, y contaron con la participación activa de su familia, especialmente sus padres, Elías Morales y Ada Rizzardo.
Con el paso del tiempo, el caso se transformó en símbolo de la lucha contra la impunidad y la corrupción en las provincias. Hoy, María Soledad tendría 53 años. Su historia sigue recordándose no solo por su tragedia, sino por haber despertado a una sociedad ante los abusos del poder.





