La escalada bélica entre Israel e Irán sacudió los mercados globales y los activos argentinos fueron los más golpeados. El riesgo país vuelve a subir y la incertidumbre domina la City.
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente generó una fuerte aversión al riesgo en los centros financieros mundiales. En Nueva York, las acciones de empresas argentinas (ADRs) registraron caídas superiores al 7%, encabezadas por el sector bancario y energético. Los inversores internacionales se desprendieron de activos emergentes para refugiarse en valores más seguros, como el oro.
Este escenario de «vuelo a la calidad» impactó de lleno en los bonos soberanos argentinos, que operaron con bajas generalizadas. Como consecuencia directa, el riesgo país registró un salto significativo, alejándose de las metas de estabilidad que buscaba el Gobierno para este primer trimestre del 2026.
Los analistas advierten que la volatilidad continuará mientras la tensión geopolítica no ceda. «Argentina está en un proceso de normalización financiera, pero este tipo de shocks externos son golpes directos a la confianza de los mercados sobre la deuda local», señalaron desde una de las principales consultoras bursátiles de la City.





