Experiencias como Sudáfrica y Colombia muestran el impacto laboral del sector minero. En Argentina, el desarrollo de proyectos bajo el RIGI podría multiplicar el empleo directo e indirecto.
La minería es uno de los sectores más intensivos en generación de empleo en países con estructuras productivas similares a la Argentina. Un caso destacado es Sudáfrica, que con una población cercana a los 60 millones de habitantes genera entre 450.000 y 500.000 empleos directos en la actividad minera. Su matriz extractiva, basada en recursos como oro, platino y carbón, la posiciona como uno de los sistemas mineros más desarrollados del mundo en términos laborales.
Por su parte, Colombia también evidencia el fuerte impacto del sector en el mercado de trabajo. Con más de 50 millones de habitantes, el país registra entre 200.000 y 250.000 empleos directos en minería, además de superar el millón de puestos indirectos vinculados a la cadena de valor. En este caso, la extracción de carbón y oro es clave, especialmente en regiones donde la actividad minera es el principal motor económico.
En este contexto, Argentina aparece con un potencial significativo aún por desarrollar. Según estimaciones del Consejo Internacional de Minería y Metales, el país podría superar el millón de empleos vinculados a la minería si se concretan los proyectos pendientes bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El desafío radica en avanzar con inversiones y marcos regulatorios que permitan replicar el impacto observado en otras economías comparables.





