El yacimiento sanjuanino redefine su futuro a partir del desarrollo de Carbonatos Profundos y su ingreso al RIGI, consolidándose como un proyecto estratégico de largo plazo con foco en sostenibilidad y expansión productiva.
La mina Gualcamayo, ubicada en San Juan, atraviesa un giro estructural que cambia por completo su horizonte: de un escenario cercano al cierre, pasó a proyectar al menos 30 años de operación gracias a un plan de inversiones que supera los u$s650 millones. Este nuevo escenario quedó reflejado en el Reporte de Sostenibilidad 2025 de la empresa operadora, que reposiciona al yacimiento como un activo clave para la minería argentina.
El principal motor de esta transformación es el desarrollo del proyecto Carbonatos Profundos, que permitirá explotar mineral en profundidad y ampliar significativamente la capacidad productiva. La iniciativa cuenta con avances ambientales y se enmarca en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), lo que mejora su viabilidad económica y habilita nuevas etapas de crecimiento, además de impulsar la generación de empleo a gran escala.
En paralelo, la compañía avanza en la incorporación de estándares internacionales de sostenibilidad y eficiencia, incluyendo proyectos energéticos como un parque solar y sistemas de gestión ambiental más exigentes. Este proceso posiciona a Gualcamayo como un ejemplo de reconversión de activos maduros en operaciones modernas, con mayor escala, transparencia y proyección de largo plazo dentro de la industria minera.





