El nivel de incumplimiento en el pago de deudas de las familias argentinas llegó al 11,2%, marcando un récord en décadas. El dato confirma una tendencia de deterioro sostenido en las finanzas de los hogares. La situación evidencia el impacto directo de la crisis económica.
El aumento de la morosidad responde a un escenario de pérdida de ingresos y dificultades laborales. Muchas familias recurren al crédito para sostener el consumo básico, pero luego no logran afrontar los pagos. El fenómeno se generaliza en todo el sistema financiero.
A su vez, crecen los indicadores de fragilidad social vinculados al endeudamiento. La situación refleja un problema estructural que afecta a gran parte de la población. El escenario plantea desafíos crecientes para la estabilidad económica y social.





