Organizaciones ambientales y comunidades wichí denunciaron el avance de desmontes en el norte salteño y reclamaron respuestas al Gobierno provincial. Según la documentación difundida por Greenpeace, unas 1.300 hectáreas de monte nativo desaparecieron en poco más de dos meses en las cercanías de Tartagal.
El área afectada se encuentra próxima a la ruta nacional 86 y forma parte de una región donde viven distintas comunidades indígenas. Greenpeace señaló además que, durante los últimos dos meses, los desmontes en tres fincas cercanas alcanzaron más de 3.300 hectáreas.
Uno de los principales reclamos está relacionado con la protección de los territorios y cementerios indígenas frente al avance de las máquinas. Las comunidades también advierten sobre el impacto ambiental y la dificultad para acceder al agua potable en algunas localidades de la zona.





