A tres meses del asesinato de Lautaro Flores, su madre, Jorgelina Soto, encabezó una nueva manifestación frente a la Casa de Gobierno de Jujuy para reclamar que Micaela Rivadeneira, imputada por el crimen, vuelva a cumplir la prisión preventiva en una cárcel.
El joven fue atacado con una puñalada en la avenida Párroco Marshke el 26 de julio, tras un partido de Gimnasia y Esgrima, y falleció al día siguiente; la defensa de la acusada había conseguido que la medida cautelar se cumpliera bajo arresto domiciliario, decisión que la familia de la víctima busca revertir.
Soto también pidió colaboración a quienes puedan aportar fotos o videos que ayuden a la investigación y recordó que su nieta nació siete días después del asesinato, mientras continúa organizando rifas y vendiendo empanadas para cubrir los honorarios de su abogado.





